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Patri Zenner la dama blanca de la magia en ociopatas

Posted in Sin categoría on febrero 9, 2018 by Victor Cerro & Patri Zenner

https://crisygusi.wordpress.com/2018/02/08/patri-zenner-la-dama-blanca-de-la-magia/

Patri Zenner es una ilusionista extremeña que mezcla en sus actuaciones su pasión por la magia con otras que tiene, como la entomología, la mitología y sus estudios en ingeniería forestal. Le gusta hacer magia desde la perspectiva de lo fantástico y lo mítico, representándose a sí misma como una brujita arquetípica (de las buenas, claro) y haciendo intervenir en sus números a un elenco de seres fantásticos, tales como elfos, hadas y otros. Ha sido galardonada con premios tanto en la categoría de Magia Infantil como en la de Magia de Escena, como el Premio Internacional Magic Valongo (2009) o el Premio Nacional Madrid Mágico (2011). Además, el próximo 16 de febrero participará con otras magas en Las Ilusionistas: Gala Internacional de Damas Mágicas, en el Teatro Alkázar de Plasencia.

Háblanos de ti: ¿cómo empezaste en la magia?

Mi relación con la magia fue, inicialmente, como ayudante (partener, que se llama) de un mago que necesitó ayuda en un instante de su espectáculo; entonces tuve que hacer magia de cara al público, me aplaudieron por primera vez y ahí ya me picó el gusanillo, y ya no pude dejarlo. Empecé a aprender por mi cuenta las cosas que más me gustaban del mundo de la magia y a crear mis propios espectáculos.

¿Desde el principio te centraste en los niños o eso fue surgiendo después?

No. La verdad es que en un principio lo enfoqué más a magia visual sin tener que hablar, porque soy bastante tímida; los focos, la música y el ambiente me ayudaban a evadirme y a distanciarme un poco del público. De hecho, cada vez que tenía que hacer magia de cerca, me ponía como un flan. Poco a poco lo voy superando. Entonces intentaba coger efectos muy vistosos, con mucho colorido y musicales: en mis espectáculos de teatro, de calle y la Casa de la Brujita intento mezclar números musicales con números hablados, porque para mí es una fórmula de auto-relajación.

Nos da la impresión que desde fuera, en el mundo de la magia, sólo se ven hombres: ¿se les da más visibilidad?

Es un tema complicado. Sí que es verdad que hay menos magas, sobre todo profesionales, porque dar el salto hoy en día es muy difícil: abandonar el trabajo que tienes por el mundo de la magia ya cuesta mucho siendo hombre, y, hoy en día, siendo mujer cuesta muchísimo más. Luego también influye el tema de la maternidad: si tienes un hijo con tu pareja, quieras o no, la mayor parte de su cuidado va a ser por parte de la mujer; en el mundo de la magia tienes que viajar mucho y estar muy concentrado en él, porque hay tanta competencia que, si no, acabas en un segundo nivel y no en lo más alto, que es lo que se intenta. Así que hay menos por varios motivos.

¿Entonces influye en la contratación?

Yo he tenido de los dos casos. Un gestor cultural que pedía un número de magia para niños y me dijo que no, que yo era una mujer y que era incompatible con la magia: no entraba en su cabeza. Y luego, también, la discriminación positiva, que no digo que nos tengamos que aprovechar de ella, pero está ahí: dando la misma calidad que un hombre siempre, podríamos aprovecharnos de ella, ¿por qué no?

Háblanos de lo que tienes en marcha.

Actualmente tengo tres espectáculos: la Casa de la Brujita, Forest Tales y El Mágico Viaje de Patri Zenner, y otro que estoy construyendo ahora mismo. Prácticamente todos mis espectáculos tienen la misma temática: la naturaleza y los seres del bosque (elfos, duendes, gnomos, brujas…): he querido llevarlo todo a ese terreno porque es lo que me llama. Yo estudié Ingeniería Forestal y, cuando decidí dedicarme a la magia, no quise dejar mi pasión, que son los bosques y los árboles; entonces pensé en fusionarlo: siempre me ha encantado el tema de los animales que se ligan a la brujería (lechuzas, búhos, gatos…), y pensé que es perfectamente compatible: magia, bruja, bosque. Por eso todo lo llevo al mismo terreno.

Hablando de eso, queríamos preguntarte sobre esa ayudante tan peculiar que tienes: Alba…

alba

A Alba la tengo desde hace siete años. Empecé haciendo magia sin ella y me iba muy bien, pero yo necesitaba un animal conmigo: desde pequeña he necesitado un gato, un perro, una tortuga… Cualquier cosa, pero quería algo grande, vistoso y relacionado con el tema de la bruja. Estuve hablando con un cetrero y me propuso la lechuza porque es muy blanca: es la dama blanca de la noche. Me pegaba muchísimo y decidí decirle a este cetrero que me consiguiera una; se puso en contacto con un centro de recuperación de Málaga, donde había unas lechucitas que estaban malas (una tenía un ala rota, la otra era ciega) y tuvieron crías; de ésas me cogió a Alba, la adiestró y me la dio con tres meses: apenas sabía volar. Para ella yo soy su mamá: la que le da de comer, la que la saca de paseo, la que hace todo por ella.

Sí, se nota que te respeta: la sujetas sin protección y no se agarra muy fuerte

Nada. Si acaso, si se pone nerviosa aprieta un poco; pero si hay ruido, intenta meterse debajo de mí.

Has hecho magia para adultos, para niños y para adultos con niños. ¿Qué público te ha parecido el más agradecido? Aunque creemos que es obvio…

brujita

Pues no os creáis. En todos mis espectáculos siempre intento hacer magia para todos, no me gusta la magia infantil simple o la magia para adultos simple: me gusta hacer magia con la que sorprendo a los niños y con la que los padres se quedan embobados. En la Casa de la Brujita (donde puedo ver más al público y las reacciones que tiene) me encanta cuando los padres entran reticentes sin saber a lo que se enfrentan, o están todo el rato embobados sólo viendo a su hijo disfrutar, y poco a poco van dejando al niño, se dejan llevar y disfrutan de lo que están viendo: entran al juego y se lo pasan bien. Al final casi se lo pasan mejor los adultos que los niños: ésa es la finalidad que tengo. Es verdad que disfruto mucho con los adultos solo y con la carita de algunos niños mucho, pero llegan a una edad en la que se vuelven muy difíciles: te lo hacen saber siempre; no me ha pasado nunca, pero sí es verdad que estás con la mosca detrás de la oreja diciendo “tengo que sorprenderle” porque me lo va a hacer saber, y no es plato de agrado: un adulto se calla, pero un niño no.

Entonces, ¿quién se lo pasa mejor?

Los niños salen muy contentos, pero los padres muchas veces me dicen que han rejuvenecido. Entonces, ¿quién se lo pasa mejor? Un adulto que ha rejuvenecido, que le has llevado otra vez a su infancia y que le has ayudado a evadirse de sus problemas (los adultos tienen problemas, la mayoría de los niños no); evadir la mente de un niño es más fácil que evadir la de un adulto. Me gusta más la reacción de los adultos, la verdad.

¿Cuál sería el mayor truco que te gustaría hacer?

dama mágica

A mí me encantaría volar; de hecho, es un número que me gustaría hacer como final de espectáculo de teatro: volar como una brujita, con su escoba, con la lechuza montada delante y atravesando la luna. Eso como espectáculo me encantaría. Lo he estudiado y supongo que algún día podré hacerlo.

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